Artículo publicado en Kidda: Lactancia materna ¿Objetivo inalcanzable?

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Las causas de esta baja prevalencia de la lactancia materna son múltiples, y habría que buscarlas, entre otros,  en el origen incierto de las falsas creencias que han llevado a normativizar y complicar  su sencillo funcionamiento, hasta el punto de convencer a las madres de que es algo tan difícil que es prácticamente  un objetivo inalcanzable

LACTANCIA MATERNA. ¿OBJETIVO INALCANZABLE?

 

 

CAMINO DE SER OLVIDADA

 

 La inteligencia humana, lo que “en principio” nos hace superiores a los animales, y  nos ha permitido escapar a muchas desventajas de la evolución de las especies, no siempre nos ha resultado beneficiosa. Este es el caso de la lactancia materna, tema al que, tras haber despojado de su carácter natural ,  hemos pretendido ajustar a normas, horarios, cantidades y demás cortapisas que no han hecho otra cosa que perjudicarla,  hasta el punto de  haberla hecho casi desaparecer de nuestras vidas. Hemos llegado a estar tan perdidos que hemos tenido que volver atrás a reaprender lo que nunca deberíamos haber desaprendido, lo que de forma instintiva hacíamos bien.

A pesar de las evidencias científicas existentes sobre los múltiples beneficios que la lactancia materna tiene tanto para el niño como para la madre, también es evidente que el hombre ha sido capaz de inventar unas fórmulas para la lactancia artificial que  permiten criar a los niños. Esto, que en un principio surgió para solucionar una necesidad en aquellos raros casos en que la lactancia natural era realmente imposible, hoy permite que muchas madres, por los motivos que ellas decidan, puedan optar por  tomar esa elección como una opción perfectamente respetable.

El problema surge cuando las madres que desean dar el pecho,  ante la escasa y sobre todo dispar información,  muchas veces no exentas de cierto sentimiento de culpa lo tienen que dejar desesperadas y convencidas de que no sirven para ello. Esto ha hecho que, sobre todo en los países desarrollados, la incidencia y duración de la lactancia materna esté muy por debajo, no sólo de lo que siempre había estado, sino de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las causas de esta baja prevalencia de la lactancia materna son múltiples, y habría que buscarlas, entre otros,  en el origen incierto de las falsas creencias que han llevado a normativizar y complicar  su sencillo funcionamiento, hasta el punto de convencer a las madres de que es algo tan difícil que es prácticamente  un objetivo inalcanzable. También hay un escaso e ineficaz apoyo institucional a la lactancia natural, y la mayoría de los  profesionales sanitarios, al haberlo considerado como un tema de menor importancia, no nos hemos preocupado de adquirir la suficiente formación al respecto, y  nos hemos hecho eco de esas normas que,  al no tener demasiado fundamento, transmitimos a las madres de forma diferente unos a otros, con lo que sólo conseguimos crear más confusión, siendo además incapaces de solucionar las dudas y problemas que surgen al respecto de la misma. Añadiendo leña al fuego, este vacío ha sido muy bien aprovechado por los fabricantes y vendedores de fórmulas, cuyos productos se  publicitan ampliamente como dando por sentado que “de forma natural, se va a acabar teniendo que rendir a la lactancia artificial”.

Sin embargo, en los últimos años existe un gran interés por la recuperación de la lactancia materna, tanto a nivel institucional como a nivel social y cultural. Algo más despacio de lo que sería deseable, se van superando errores en relación a determinadas rutinas y normas hospitalarias que no la favorecen, intentando ajustarse a las recomendaciones internacionales que abogan por la misma.

 

UNAS PINCELADAS BÁSICAS

 

Este artículo sólo pretende dar unas pinceladas básicas sobre la técnica para dar el pecho teniendo en cuenta su funcionamiento en los casos normales. Explicar como funciona en casos patológicos, enfermedades maternas y/o fetales, u otras circunstancias especiales sería tan amplio que no puede ser objeto de un artículo, pudiendo encontrarse en libros y manuales más amplios que existen sobre el tema. (Para los interesados, se recomienda la lectura del libro “Un regalo para toda la vida” del pediatra Carlos González).

TÉCNICA

Cuando poner al niño al pecho

 

Lo ideal sería hacerlo nada más nacer, incluso mientras el obstetra está realizando la revisión, o al menos durante la primera media hora. Esto es algo que en muchos hospitales todavía no es posible hacer, pues los recién nacidos pasan en el servicio de pediatría una o dos horas en observación según protocolo del hospital, especialmente si se ha realizado una cesárea. Como hemos dicho, sería lo ideal, pero si no se puede hacer así, el ponerse el niño al pecho en cuanto lo pasan con su madre, teniendo mucho interés y paciencia, sigue siendo un buen momento.

Especial mención merece  el tema de la cesárea, situación en la que hay que hacer hincapié en que la leche no sube más tarde, ni supone ningún inconveniente para la lactancia materna. Si la madre tiene suficiente analgesia, información y algo de apoyo como para irse poniendo el niño  al pecho, las probabilidades de éxito son exactamente las mismas que tras un parto vaginal.

En el caso de un niño prematuro, la madre debe comenzar a sacarse leche en cuanto pueda. Su leche está perfectamente adaptada a las necesidades de su hijo. Esta leche, mientras el no pueda mamar, se la darán por sonda, pero en cuanto los pediatras consideren que se puede, se debe  intentar poner al pecho; siempre esto antes que un biberón.

 

Frecuencia de las tomas

Debe ser totalmente a demanda y desde el principio.

La  estimulación del pecho hace que suba la prolactina, hormona que se encarga de que el pecho fabrique leche. Cada vez que el niño mama se produce un aumento de la misma, lo que explica que un mayor número de tomas aumente la cantidad de leche producida por el pecho.

Con el tiempo, además de por la prolactina la producción de leche es regulada por el propio pecho, de tal forma que un mayor vaciado la estimula, así como un vaciado no completo o una espera muy  prolongada entre toma y toma hace que se produzca menos. Hacer esperar al niño un número de horas determinadas “en aras de la norma”, cuando el pide antes, no sólo interfiere en su alimentación haciéndole pasar hambre sino que está interfiriendo de forma directa en la producción láctea.

Todo esto explica porque, cuando se comienza a suplementar con biberones, la producción de leche disminuye y no tarda mucho en retirarse la lactancia. Igualmente explica como el ir disminuyendo paulatinamente el número de tomas es la forma más natural de realizar el destete. Y viceversa, también explica como en el caso de tener que amamantar a varios niños a la vez, como es el caso de gemelos, nodrizas (madres de leche), o lactancia en tándem ( a hermanos de embarazos distintos o a uno biológico y otro adoptado), la cantidad de leche producida da para alimentar a todos, y porqué es posible inducir lactancia, por ejemplo para hijos adoptados, o relactar, que es volver a amamantar a un hijo tras haber interrumpido del todo la lactancia.

Por la noche, a todo niño sano que está engordando normalmente, se aconseja no despertarlo a no ser que el lo pida. Sin embargo y como excepción, un niño que está enfermo o débil como en el caso de los prematuros o algunos recién nacidos en los primeros días, puede no tener fuerza para pedir pecho, por lo que en estos casos hay que ofrecerle el pecho más a menudo, tanto de día como de noche, lo que puede implicar tener que despertarle.

Duración de las tomas

Los recién nacidos tienen patrones alimentarios muy distintos unos de otros, unos prefieren tomas cortas y frecuentes, más de10 o 12 al día, otros hacen tomas más largas  con pausas más prolongadas. También van variando esos patrones  a medida que crecen, de tal forma que al ir adquiriendo experiencia con la técnica, fundamentalmente el hijo pero también la madre, consiguen la misma cantidad de leche en menos tiempo, lo que , unido al aumento de producción de leche de la madre (como hemos dicho hay un aumento de producción a medida que aumenta la demanda) y el cambio en su composición (del calostro a la leche) ,  a la misma  vez que se acorta la duración de las tomas, también se va espaciando el tiempo entre las mismas de forma natural.

Cómo repartir los pechos

Al comienzo de la toma la leche  está más diluida y es más rica en lactosa (azúcar de la leche en cuya metabolización se producen gases), siendo la leche del final la que le aporta más calorías, por lo tanto la que más le alimenta y consigue saciar su hambre.  Es por esto por lo que lo mejor es acabar siempre un pecho antes de ofrecerle el segundo, y no estipular una duración concreta por pecho.  La toma siguiente debe comenzar por el último que se le ofreció, tomara o no del mismo.

Con un pecho puede ser suficiente, tanto dar un pecho por toma, como es perfectamente posible mantener la lactancia con un solo pecho, ya por necesidad ( en el caso por ejemplo de alguna enfermedad materna), ya por deseo, como en aquellos casos en que en niño rechaza un pecho y sólo acepta mamar del otro.

Posturas adecuadas

La postura es fundamental a la hora de dar el pecho. Hay muchas posibles, desde las más básicas a otras más recomendables para ciertas situaciones como es el caso de cesáreas, dar el pecho de noche o a gemelos. Todas, muchas de ellas con nombres propios, se pueden encontrar bien explicadas y con ilustraciones en manuales de lactancia o en numerosos videos en Internet.

Quizá lo primero importante que se puede decir de la postura para dar el pecho es que tanto madre como hijo deben estar muy cómodos, tranquilos. El cuerpo del bebé muy próximo al de la madre, abdomen contra abdomen, los hombros orientados frente a la mama. La areola debe estar casi entera dentro de la boca del bebé, no sólo el pezón,  sus labios evertidos. Los músculos y la mandíbula se deben mover al unísono, extendiéndose el movimiento hasta las orejas. Las mejillas no se hunden, sino que se abomban rítmicamente. No debe haber fricción de la lengua ni las encías en el pezón, ni tampoco ruido de chasquidos en los labios. El espacio existente entre su nariz y el pecho debe ser suficiente para garantizar que el bebé pueda respirar. Hay que sujetarlo en el antebrazo, siempre de tal forma que no tenga que doblar o torcer la cabeza para encontrar el pecho. Colocarlo frente al pecho, rozando su bigote con el pezón, hará que el comience a buscar moviendo la cabeza hacia los lados y abriendo la boca. Hay que acercar el niño al pecho, teniendo cuidado de empujarlo con la mano que se tenga en su espalda y no por la nuca, pues esto podría provocar un reflejo que le haría echar la cabeza hacia atrás. Estos movimientos del niño nunca deben confundirse con rechazo al pecho.

Una mala posición puede tener como consecuencias, entre otras muchas que habría que explicar más detenidamente y que por lo tanto no vamos a mencionar en este artículo, que el pecho duela durante la toma; que las tomas sean largas pero ineficaces de forma que el niño se quede con hambre, con lo que volverá a pedir enseguida para desesperación de la madre; o que aparezcan grietas que, aparte de aumentar aun más el dolor de las tomas, a su vez incrementarán el riesgo de mastitis.

COSAS QUE AYUDAN

Tener al niño cerca la mayor parte del tiempo posible, de forma que sea muy fácil ofrecerle el pecho ante casi cualquier demanda si no se tiene claro que la demanda es por otro motivo. Generalmente los bebés hacen una serie de señales como pequeños movimientos o ruiditos cuando tienen alguna necesidad, como el hambre, y  comienzan a llorar cuando pasado un tiempo esta no es cubierta. Es mejor ofrecerles el pecho ante las primeras señales, antes de que lloren. Al ponerlos al pecho en pleno llanto a veces están tan nerviosos que maman peor. Si no se tiene claro porque demanda, lo  mejor es ofrecerle el pecho. Si no lo quiere, no mamará, pero sólo lo sabremos si se lo ofrecemos. Por otra parte, el pecho no sólo se toma por hambre, sinó por otras necesidades básicas como la ternura, el cariño y el contacto físico, por lo que, aunque a veces demanden o finalmente lloren por otro motivo como el miedo o el dolor, el pecho es la mejor manera de calmarlos.

Colecho por el motivo anterior. Aparte de ayudar a la lactancia, el dormir cerca del niño ayudará al sueño, no sólo del propio niño, sino de toda la familia. (Aunque el sueño no es el tema de este artículo, pues ya sólo de la lactancia podemos dar apenas unas pautas básicas, para los interesados en el tema se recomienda el libro “Dormir sin lágrimas” de la psicóloga Rosa Jové).

Y, definitivamente, mucha paciencia. Sin lugar a dudas, todo esto es algo en lo que la madre empleará tiempo, dedicación y esfuerzo, máxime cuando tiene lugar en un momento de cambio, en el que además de estar cansada por el parto y casi seguro por  anemia, es posible que además padezca algo de tristeza postparto. Estar preparada ayudará a disminuir el número de fracasos.

QUÉ NO HACER

No dar a  los recién nacidos más que leche materna, ningún otro alimento o bebida, ni siquiera agua, a no ser que esté médicamente indicado. El calostro de los primeros días satisface las necesidades nutritivas del niño, por lo que no es necesario ningún suplemento. Eso sí, las tomas deberán ser más frecuentes hasta que la propia estimulación del pecho haga que la madre tenga más cantidad de leche. Muchas veces los familiares más cercanos, sobre todo las madres y las suegras, siempre con su mejor intención, precisamente porque están muy implicadas emocionalmente, carecen de la información pero poseen la autoridad suficiente como para dar unos consejos que no siempre son los mejores, sobre todo en los tiempos que corren en los que las falsas creencias sobre la lactancia son las creencias más divulgadas.

No dar  a los niños alimentados a pecho tetinas o chupetes, al menos hasta que la lactancia esté bien  instaurada y el niño succione de forma correcta. Estos pueden confundir los mecanismos de succión del niño, ya que los movimientos de la lengua, boca y mandíbula son distintos cuando  succiona del pecho que cuando chupa la tetina del biberón o chupete, pudiendo confundirle haciendo que succione del pecho incorrectamente, hasta el punto de llegar a rechazarlo o bien de ocasionar malas consecuencias, como las comentadas en las malas posturas, que igualmente acaben con la lactancia materna.

ESTO Y MUCHO MÁS

El tema da para mucho, muchísimo más; pero, quizá esta información, aunque básica , pueda ayudar a muchas madres que desean pasar por esta experiencia, al menos a no considerar que la lactancia materna es una tarea poco menos que imposible.

Para aquellas para las que esto haya supuesto un empujón a su memoria genética y lo consideren suficiente como para lanzarse confiando en su instinto, adelante, la lógica y el sentido común deben bastar.

Para las que se sientan más seguras con más formación y apoyo, los libros recomendados son muy interesantes. Las búsquedas en internet deben realizarse con cuidado, mucho juicio crítico y sólo en fuentes serias. Existen además grupos de madres lactantes que se reúnen periódicamente, ofrecen su experiencia, e intercambian información (direcciones y teléfonos  a nivel nacional en www.fedalma.org ; en Murcia www.lactando.org ).

Dra. Montserrat Albarrán Gómez

Nº. Col. 30/28/49454

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